Del cómo terminé comparando la experiencia de un recital con jotearse minas por internet.

Una puesta en escena pobre, una mala ecualización, un público poco idóneo, una mala ejecución o simplemente la nula conexión del músico con el público, pueden ser factores que, dependiendo de cómo se utilicen, marcan una diferencia abismante entre un espectáculo musical en vivo y otro. Para bien y para mal.

¿Qué determina que un concierto sea una experiencia maravillosa o un completo fiasco? ¿Qué pasa cuando viene el grupo de tus sueños, ese que esperaste durante tanto tiempo, ese por el que pagaste las lucas que no tenías, y que cuando lo ves vives la experiencia más matapasiones de la vida? ¿Cómo cambia tu relación con ese grupo de ahí en más?

Anoche eran cerca de las 2a.m. y estaba viendo el show de At The Drive-In en Coachella. ¿Cómo estuvo? Igual que siempre: sonó como el soberano hoyo. Y es que, de un tiempo a esta parte, me he dado cuenta de que a Cedric Bixler-Zavala y a Omar Rodríguez-López pareciera no importarles la calidad de sus grupos en vivo, encontrándome siempre con un sonido que, comparativamente a las maravillas que logran en estudio, es pobre. Y uno evidentemente tiende a desencantarse frente a este tipo de experiencias, pensando ¿qué sentido tiene lograr en estudio algo tan maravilloso si en vivo les es imposible de replicar?

At the Drive-In

At the Drive-In

Si tuviera que describir la relación que establecemos con la música en vivo, diría que es muy similar a la experiencia de un adolescente flirteando por internet: empiezas a chatear con una persona, te cae progresivamente bien, empiezas a engancharte porque te entretienes con sus conversaciones, miras sus fotos y se ve bien. Te agrada. Te entusiasma. Empiezas a sentir cosas. Luego crees que es hora de empezar a conversar con esa persona por teléfono, como para ir rompiendo el hielo. Finalmente, decides juntarte en persona y evalúas si tus apreciaciones previas se ajustan a la realidad o no.

Cuando conoces a un grupo por sus discos de estudio, normalmente estableces una relación de agrado o simpatía, pero que no has experimentado de forma personal. Después de un tiempo, empiezas a buscar conciertos de ese grupo, como para ir aproximándote a un encuentro real para, finalmente, vivir la experiencia de un recital. Y, nuevamente, evalúas si tus apreciaciones previas se ajustan a la realidad o no. Y cuando no se ajustan, puta que es matapasiones.  Como si la mina del chat te hubiese enviado fotos donde salía particularmente bien, pero en persona te parece poco agraciada, por no decir fea. ¿Qué hacer en ese momento? ¿Huir para salvar el orgullo sin mirar atrás o encontrarle el lado bueno a esa persona que en realidad te cae bien, a pesar de que sea menos agraciada de lo que inicialmente pensaste?

Creo que, en mi caso, he experimentado los dos tipos de reacciones con distintos grupos.

Jerry Only, métete tu sucedáneo de Misfits por el orrrrto.

Jerry Only

Jerry Only, connotado huea.

Corría el año 2008 y desde hacía un tiempo que andaba pegada con los Misfits. Coincidentemente, justo en esa época supe que venían, ante lo cual mi reacción fue un ¡CONCHETUMARE, LOS VERÉ EN VIVO! Potenciado por un ¡CONCHETUMARE, LA ENTRADA VALE SEIS LUCAS!

Cuento corto: llegué ese día a verlos al estadio Víctor Jara y viví, créanme, la peor experiencia que me haya tocado en un recital. La peor. Lejos. No sé qué mierda hizo Jerry Only con la mesa de sonido, pero les juro por el Pulento que sonaba TODO SATURADO A MÁS NO PODER. El acople era infernal, y mis oídos pedían clemencia. Tanto así, que en medio del recital de verdad pensé en agarrar mis hueás e irme, pero puta, me quedé igual, básicamente de puro huevona. Es más: no sé para qué cresta fui, si en realidad todos sabemos que Jerry Only ha transformado a Misfits en una soberana mierda que huele cada vez más mal con los años.

Conclusión: desencanto total. Es como si esa mina que conoces por internet llegara a la primera cita y se tirara un peo súper hediondo, como bien sugirió el Seba hoy conversando sobre el tema. Pa que cachen cuán matapasiones fue. Y lo más cuático fue que desde ese entonces nunca más pesqué a Misfits como antes. De hecho, creo que todavía odio un poco a Jerry Only por casi dejarme sorda.

The Mars Volta, o cómo pasar de filete a charqui .

Mars Volta

Ximena Sariñana, ¡DEVUÉLVENOS A OMAR RODRÍGUEZ!

Era el año 2010, y el cartel del Maquinaria estaba prácticamente sellado. Pero se rumoreaba fuertemente que Mars Volta “telonearía” a Rage Against The Machine, y como nunca los había visto -y ciertamente tenía las ganas- esperé a que se confirmaran, compré mi ticket y fui.

Llegué ese día y pasaron algunas cosas que puedo decir que me mataron las pasiones: 1) El público no era el más idóneo; era el público de Rage, ¿cachai? A esos hueones tenís que volarles el cráneo de una y no admiten las voladas shúper logash; 2) Los Mars Volta nunca entendieron el punto (1), y se mandaron un setlist que, a pesar de agradecer porque sacaron música de su primer disco que, de puro tincados, se rehusaban a tocar en los últimos años, realmente se sintió frío, distante y, por qué no decirlo, fome. 3) El lugar ciertamente no era el indicado, y no sólo por el público, sino también por el recinto; me da la impresión de que los Mars Volta se potencian en espacios pequeños y pierden poder en escenarios grandes, simplemente porque si quieres que esos volones de media hora improvisando realmente hipnoticen al público, evidentemente tienes que presentarles el show bastante más de cerca que lo que permite un estadio, más aún si tocaron cuando aún no anochecía.

Unos solos eternos de una banda medio destartalada y Cedric Bixler-Zavala gritando agudo y destemplado como vieja canuta predicando fue lo que terminó por matarme las pasiones. Y bueno, ¿qué más se le podía pedir, si ya había visto registros en vivo que dejaban en evidencia lo pencas que son en vivo? Nada. Pero en este caso, mi reacción fue distinta en relación a lo de Misfits: opté por prometerme a mí misma que nunca más volvería a pagar por verlos en vivo ni que buscaría en YouTube o similares registros de la banda en vivo. Me basta y me sobra con la majestuosidad del sonido que han logrado cultivar en estudio. No les puedo pedir más.

 

Ahora bien, ¿qué es lo que determina que un recital te mate las pasiones o no? En mi opinión, creo que, por sobre todas las cosas, hay un concepto en clave en juego: coherencia. Cuando un músico te vende un cuento en estudio, tú esperas que su registro en vivo sea coherente con eso, ya sea bueno o malo.

¿Alguien podría haberle pedido pulcritud y un sonido majestuoso a GG Allin en vivo? Ciertamente, no. Sus shows siempre rayaban en la demencia y la asquerosidad, pero ESO ES LO QUE ESPERABAS EN UN SHOW DE ÉL, ya que precisamente ese era el cuento que te vendía en los discos de estudio. Desde esa perspectiva, el hueón era coherente. Es decir, yo elijo si comprarle el cuento o no, pero el tipo está vendiéndome lo mismo en ambas instancias, lo cual se agradece porque ya sabes más o menos a qué vas.

GG Allin

G.G. Allin, otro connotado huea.

En cambio, en el caso de los Mars Volta creo que esa coherencia interna no está bien lograda. ¿A qué voy? A que Omar Rodríguez-López te vende en estudio un cuento virtuoso, una multiplicidad de ricas texturas sonoras, pero que al momento de plasmar en vivo lo hace como el reverendo culo, sobre todo porque pareciera no importarle en demasía ni a él ni a Cedric Bixler. Mi duda es ¿qué sentido tiene vender una postura en estudio si en vivo vas a vender otra?

Y bueno, algunos defensores del marsvoltismo podrían decirme que una de las gracias de ellos en vivo es que improvisan harto y se van en la volá y que puta, es fome un grupo que toca siempre en vivo exactamente lo mismo que hace en estudio, pero me parece que es irnos a dos extremos totalmente opuestos, siendo que entre esas dos posturas se podría lograr un equilibrio. ¿Qué me importa que el grupo improvise media hora si la improvisación sonará como el hoyo?

A fin de cuentas, creo que, por más recursos técnicos en los que inviertas, esa coherencia es lo que termina por darle identidad e integridad a un músico. Después de todo, no tiene ninguna gracia pensar que vas a conocer a una mina terriblemente rica según la foto que viste, pero en persona te das cuenta que es una FGAS , ¿o no?

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5 responses to “Del cómo terminé comparando la experiencia de un recital con jotearse minas por internet.

  • panconpanexyopoquienmas

    Hola, se me actualizó el rss y además hablas de Mars Volta así que comento.
    No me acuerdo si fue acá o en otro de los miles de blogs en internet que opiné sobre lo poco trascendente que puede ser un disco en comparación al recuerdo imborrable que puede dejar un concierto, ya que si bien la música envasada es capaz de recordarte momentos de la vida, sea Mocedades o Nana Mouskouri, lo que de verdad deja un recuerdo imborrable, único e irrepetible es ver en directo la intención que entrega el artista en un escenario, sin mediación del sello ni colaboraciones “pasadas a caca” con otros artistas.

    A mi me pasó con el “cansado” Jonattan Davis, o el “Tatita” Morrisey, o el increíble show de Primus en Maquinaria o Pearl Jam el año pasado. Los dos lados de la moneda. Los nombro de ejemplo porque si no estuviste presente no entiendes el nexo entre artista-persona.

    Saludos!

    P.D.: Algún día le dedicaré mas tiempo a yoestuveahi.com , lo juro!

  • El Remplazo

    Hola, no sé escribir “reemplazo”. Soy un ganador.

  • Andres

    http://www.nme.com/photos/the-50-greatest-live-albums-of-all-time/207806/1/1#12

    Parece que NME no piensa lo mismo que ti… saludos, prima! 😛

  • recoll

    Me pasa algo similar, si bien he ido solamente a conciertos que me dejan un sabor de boca dulce, y los inconvenientes que han habido han sido meramente técnicos, si me producen cierta reticencia grupos como Mars Volta que obvio, los discos son geniales, pero igual verlos en vivo es un asco. Yo por lo menos me preparo y busco a ver que tal en vivo, por ejemplo ahora estoy rayando la papa harto con Mastodon, personalmente encuentro que han marcado una buena evolución en el metal y no como esos grupos aweonaos que se creen progresivos del futuro. Pero Mastodon son un asco en vivo, es cosa de buscar conciertos en YT y son pésimos pero a la vez me gustaría vivir en un concierto la experiencia genial que vivo en el disco estudio, y he ahí el dilema, o vas a verlos por cumplir a sabiendas de que son como el hoyo en el escenario? o te guardas las lucas a algo que sabes que cumplirá las espectativas?
    Buen blog, saludos!!

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