En volá de cloro: sobre la música pop y el arte.

Gran parte de las consideraciones que he escrito anteriormente en torno a la música pop y su “valoración” social nos han remitido a conclusiones negativas, y la razón de fondo es, básicamente, que es burda, simplista y que carece de contenido. En último término, que no tiene ningún tipo de afán artístico, sino más bien comercial. Que obedece a la demanda del mercado, que es un objeto de consumo como cualquier otro.

Pero el problema que subyace estas consideraciones va más allá de la problemática de la música pop en sí misma, y nos lleva a hacernos una pregunta que podría aplicar para diversos tipos de arte: ¿existe algo así como el “arte de masas”? ¿No es acaso el mismo término “arte” el que nos remite a una esfera aparte que se asocia con la exclusividad, con lo que obedece a los gustos de una élite y no a la vulgaridad que representa el gusto de una mayoría estandarizada?

Pero ¿a qué me refiero cuando hablo de “pop”? Estoy pensando, básicamente, en el pop como una especie de subgénero de la música popular (la cual también engloba otros subgéneros, como el rock y el folklore, por ejemplo). Es decir, esta vez hablo de este tipo de música particular que surge aproximadamente a mediados de los 50’s y que tiene ciertas características de adaptabilidad al mercado que han hecho que haya una parte importante de gente que la consume y gusta de ella.

En este sentido, es posible encontrar una fuerte relación entre el emerger de la música pop y la sociedad de masas de la primera mitad del siglo XX, aquella sobre la cual la teoría crítica apuntó gran parte de sus dardos.

Es decir, la música pop, desde esta perspectiva, surge básicamente como un instrumento del sistema para mantener a las masas entretenidas y distraídas. Es una música que no tiene nacionalidad, que se nutre de distintas influencias pero que no es popular porque tenga algún tipo de tradición que la respalde. De hecho, la música pop es el espacio de la no-tradición, pues su fusión constante de elementos diversos y su constante renovación hace que, finalmente, nunca eche raíces, y es tal vez precisamente eso lo que genera ese impacto en culturas tan distintas entre sí. La música pop es la concreción de lo que denominamos “hibridación cultural”, y que es el resultado de una sociedad globalizada e interconectada, donde las fronteras culturales se rompen en la inmediatez de las posibilidades de comunicación masivas y sus medios de reproducción.

Respecto a una definición de “arte”, si bien es complejo decir con exactitud qué es y qué no es arte (dificultad inherente a los tiempos actuales, donde las definiciones se tornan borrosas y por ende cuesta asirlas), desde hace unos siglos es posible empezar a concebir una esfera artística propiamente tal, asociando a ella estudiosos, críticos especializados, artistas, transacciones monetarias, etc.

Todo ello ha llevado, con el tiempo, a que las obras de arte sean objetos que se venden/compran como cualquier otro en el mercado, pero con un valor simbólico especialmente fuerte, pues su uso obedece básicamente a una necesidad secundaria, no pagando por los materiales de los cuales está compuesta la obra, sino por lo que nos hace sentir o por la valoración social que se hace de ella, lo cual permite que, al adquirirla, adquiramos junto a ella cierto estatus.

Resulta interesante, al pensar concretamente sobre lo que hoy en día puede ser considerado arte, observar que, junto con el cambio de paradigma, ha cambiado también la forma de hacer arte y lo que es considerado como tal: el movimiento que se produce a nivel de pensamiento filosófico en el sentido de una especie de desdoblamiento del sujeto afecta también al arte, permitiendo que hoy en día sea considerado como “arte” incluso el “no-arte”, por paradójico que suene. ¿A qué me refiero? Pues a que los artistas, especialmente durante el siglo XX, han dado un “paso más allá”, incluyendo dentro de su obra elementos que no tendrían por qué ser considerados como parte constitutiva del arte. ¿Ejemplos? Los cuadros de Magritte o la música de John Cage. En el primer caso, la “magia” está en la descolocación y la reflexión segunda que hacemos al observar un cuadro del belga, consideraciones que no tienen que ver con la belleza del cuadro, sino con la reflexión filosófica que denota la imagen; en el caso de Cage, hay una utilización del ruido y el silencio en sus composiciones, e incluso se puede plantear un cuestionamiento al rol del compositor, elementos que, se supone, deberían estar ajenos a la música propiamente tal (o sobre los cuales, al menos, no deberíamos centrar nuestra atención), pero que en su obra son una constante.

Y es que, si pensamos en el concepto de música “pop”, inevitablemente tiene que venírsenos a la mente pensar en mercado, pensar en industria, pensar en una sociedad que se basa en relaciones de producción. El arte ha sido convertido en mercancía y transado como tal, tiene un precio y hay gente dispuesta a pagar por él.  En conjunto, la masificación y el interés por gestar un mercado en torno al arte provocan que el producto artístico se banalice hasta terminar convertido en un objeto producido en serie cuyo valor simbólico –al no ser “exclusivo”- disminuye notablemente. Desde esta perspectiva, Dufrenne [1] plantea que:

“El arte de masa es un arte vendido a la masa y concebido para esta venta. Aquí podríamos seguir el análisis de Baudrillard: el objeto se convierte en mercancía, accesible a todos los bolsillos; toda la producción se orienta completamente hacia el consumo, y por esto puede ser en serie: el productor no se preocupa ni de cuestionarse sobre ella, ni de expresarse en ella, sino una imagen publicitaria que es un sello de calidad. Sin embargo, el objeto –en este caso- no se convierte en objeto-signo como sucede con el arte de élite; al poseerlo o al familiarizarse con él, el individuo no adquiere realmente ningún standing o distinción; está más preocupado por distraerse, por gozar, que por ser reconocido y singularizarse. Es un hombre más de placer que de gusto.”

Quizá sea esto precisamente lo que más se le reprocha a la música pop: su carencia de profundidad y su énfasis en la evasión de la cotidianeidad por medio de estímulos placenteros. Pero ¿acaso tiene interés en ser algo más que eso? No. ¿Acaso fracasa en lograr aquello que se propone? No. Lo logra. Con creces. Tal vez el problema sea que estamos mezclando peras con manzanas y, finalmente, estamos diciendo “la pera es mala porque no es roja”, siendo que la pera jamás podría ser roja.

Pero desde el punto de vista de la modernidad, también es interesante plantearnos el problema desde otra perspectiva: el rol que cumple la tecnología en la masificación del arte.  Si pensamos en la música pop, este es un tema que resulta ser bastante delicado, en el sentido de que ella misma ocupa muchos recursos tecnológicos para “fabricar” canciones. Para Simon Frith [2], uno de los principales problemas que plantea la tecnología, en el caso de la música, es que es algo opuesto al arte y que “uno de los efectos del cambio tecnológico es que complica la distinción entre “músico” e “ingeniero de sonido”, lo que implica que los músicos son artistas creativos mientras que los ingenieros no lo son.”

Pero ya sea que consideremos a la música pop como arte o como no-arte, el resultado igualmente se nos aparece como negativo: al plantear la existencia de un “arte de masas” no estamos precisamente dándole dignidad extra a la música pop, puesto que, querámoslo o no, finalmente igual existe aquella otra esfera del arte que es privilegio de una élite, una élite que siempre intentará diferenciarse de aquello que ha sido popularizado y banalizado a esos extremos. A lo sumo, la utilidad de considerar a la música pop como arte podría radicar, como plantea Dufrenne [3] en que sirve a modo de punto de referencia para todo aquello que no debería ser el arte y para reforzar el círculo elitista en torno a éste.

Tal vez, finalmente, el problema sea un asunto de medios y fines: el arte, se supone, tiene un fin en sí mismo (que pasa por la necesidad de expresión del artista, además de su finalidad como diferenciador simbólico que tiene por el lado de quien lo consume), mientras que el no-arte o el arte de masas centra su fin en la distracción y la mercantilización de sus productos. En este sentido, podríamos decir que la música pop, al ser hecha desde lo industrial, no puede ser arte, sino que obedece a una necesidad inherente al sistema que tiende a distraer nuestra atención de elementos que ciertamente podrían ser más importantes. ¿Cómo considerar arte a algo que no ensalza, sino que degrada la condición humana?

Pero no me malentiendan: no porque no la considere arte voy a adoptar una postura que necesariamente la mire en menos, pues actualmente es un elemento que me parece necesario, una especie de oasis entre un desierto de mierda y frustraciones existenciales. A veces hace bien bailar huevonamente y escuchar letras poco profundas. No todo es intelectualidáh en la vida, ¿o no?

Y para ustedes, ¿la música pop es arte?

Saludos!

[1] Dufrenne, M. (1974). ¿Existe el arte de masa?

[2] Frith, S. (1986). El arte frente a la tecnología: El extraño caso de la música popular.

Anuncios

4 responses to “En volá de cloro: sobre la música pop y el arte.

  • Stephen Malkmus wannabe

    Es arte

  • Stephen Malkmus wannabe

    todo es arte no hay nada que se le escape

  • rodrigo

    Creo que a pesar de tu extensión en el texto, te faltaron grandes temas que tocar, siento que no es prudente hacerse la pregunta : la musica pop en si es arte?, la pregunta , para mi,es que si dentro de la musica pop existen verdaderamente algunas obras que sean consideradas arte. Para mi el pop en si no es un arte pero varios artistas nos han demostrado que pueden darle un plus extra llevar temas pop a ser consideradas verdaderas obras de arte, ademas creo que la critica sobre musica pop es muy liviana y aun en pañales, no asi en la pintura o musica clasica. Te dejo esta cita:.
    “La mayor parte de la crítica musical está en el siglo XIX. Está muy por detrás de, pongamos por caso, la crítica de pintura. Todavía se basa en el arte del siglo XIX: vacas junto a un riachuelo y árboles y “yo sé lo que me gusta”. No se concibe el hecho de que Dylan quizá sea un cantante más sofisticado que Whitney Houston, de que él es seguramente el cantante más sofisticado que hemos tenido en una generación. Nadie identifica a nuestros cantantes populares como a Henri Matisse o Picasso. Dylan es un Picasso, con esa exuberancia, variedad y asimilación de la historia entera de la música.”
    pd: soy el fan de dylan que te odio por menospreciar su calidad. Dylan es mi ejemplo de arte dentro de la musica junto a cohen y alguna que otra cancion divina de algun socio de por ahí.

    • Fran

      Te voy a responder exclusivamente porque te diste la paja de leer y comentar en extenso, aunque creo que tu lectura fue errónea y tu comentario un desacierto. Me explico:

      1) No entendiste la distinción básica que hice entre “música pop” y “música popular”. Tu comentario me da a entender que confundiste las dos cosas y que crees que lo que comenté iba dirigido hacia el concepto de “música popular”. Me parece raro, no obstante, que te hayas confundido, siendo que en un inicio en el texto traté de dejar en claro a qué me estaba refiriendo por “música pop”.

      2) Debido a lo que dije en el punto anterior, Bob Dylan no tiene absolutamente nada que hacer acá, porque Bob Dylan no es pop, es música popular, que es muy distinto. De acuerdo a estética, puesta en escena y recursos musicales, claramente no hay punto de comparación entre Whitney Houston y Bob Dylan, pero no porque uno sea mejor que el otro, sino simplemente porque operan bajo cánones distintos y, en términos simples, sería como comparar peras con manzanas. Se rigen por distintos parámetros. Yo no sé si Bob Dylan sea más sofisticado que Whitney Houston. De hecho, me parece súper soberbio verlo así. Es como la clásica pará del hueón que cree que el rock es superior al pop y se escudan en justificaciones súper básicas y que no vienen al caso.

      3) Si Bob Dylan te cachara definiendo su música como “sofisticada”, se iría de culo, porque francamente si hay algo que no tiene la música de Bob Dylan es sofisticación. Es directa y simple. Y ojo, que no por no querer definirla como “sofisticada” estoy queriendo decir que el hueón sea malo (porque probablemente eso vas a pensar mientras estás leyendo esto). Es sólo que creo que ese atributo no la define bien, no se ajusta a su leit motiv, por decirlo de alguna manera.

      4) Supéralo, loco. No a todo el mundo nos tiene que gustar Bob Dylan. A mí hay ene hueás que me encantan y que objetivamente me parecen malas, pero me gustan igual y me da exactamente lo mismo que sean malas. Y viceversa, hay montón de músicos y grupos que me parece que tienen cosas muy la raja pero que simplemente no me llegan o no me entusiasma escuchar, y me importa un huevo que sean “buenos”. Si no me gusta, no me gusta y punto, no me vas a convencer diciéndome que es sofisticado, porque de partida no lo es.

      5) Si me queríai dar ejemplos de música sofisticada de las últimas décadas, búscate en YouTube algo de música docta contemporánea (Cage, Stockhausen, Ligeti, por ejemplo) y ahí discutimos qué es música sofisticada. Bob Dylan apenas aparece como un pálido, distante y rasca reflejo de sofisticación al lado de eso. Al igual que toda la música popular, por lo demás, incluyendo a los rockeros que creen que por introducir elementos de música docta en sus composiciones (como algunos músicos de rock progresivo, por ejemplo), eso hará que su música sea de un nivel superior, lo cual francamente no viene al caso.

      Me parece la raja que veas a Bob Dylan como un referente de sofisticación y arte y que te encante su música, pero eso no trae aparejada la necesidad de que yo también tenga que verlo así, porque no lo veo así y dudo que lo vea de esa forma en un futuro muy cercano.

      Hueás de la vida, supongo.

      Saludos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: