Del amor al odio (y viceversa): la música en publicidad.

La publicidad surge como industria junto a la sociedad de consumo. Su fin es, básicamente y en términos muy simples, persuadir a los consumidores y hacerles ver las ventajas de preferir un producto o marca determinada por sobre los otros presentes en el mercado. Productos y marcas que, por cierto, tienen como objetivo algún segmento de un público que ha sido subdividido para poder focalizarse y generar estrategias más efectivas de venta (los viejos, los jóvenes, los pobres, los ricos, los lindos, los feos, etc.).

Hablo de “productos” y también de “marcas” porque hoy en día se ha llegado a un nivel tal, que a veces ni siquiera consumimos un producto por su utilidad real, sino también por su utilidad simbólica: las marcas se asocian a cierto estatus, dicen algo de quien las consume. El ejemplo más patente al respecto es el boom de las copias de marcas conocidas, donde se intenta, de alguna manera, alcanzar el estatus asociado al producto o la marca, pero pagando un menor valor, ya que el original es muy caro y escapa a nuestros bolsillos (vaya a darse una vuelta a cualquier Persa para ver las maravillas de copias que manufacturan los chinos).

Una campaña publicitaria, a su vez, consta de distintos componentes. Pueden ser volantes repartidos en la calle, afiches en los paraderos, publicidad en el Metro, que un team de cabros hiperventilados se aparezca por tu lugar de estudio, etc., etc. Y dentro de las múltiples formas de hacer publicidad hoy en Chile, me interesa más que nada centrarme en los spots televisivos y radiales. ¿Por qué? Simple: son los que tienen como componente lo auditivo, la música. Sobre todo, me interesa el spot televisivo, pues: 1) conjuga los tres elementos claves de la publicidad: imagen, texto y sonido; y 2) es el más masivo en términos de la cantidad de personas a las que es capaz de llegar.

Si bien hay gran cantidad de estudios respecto a la psicología de la publicidad, éstos han tendido a centrarse más en la imagen y el texto que en el sonido. Son escasos los estudios respecto al rol de la música en la publicidad. Fernández (*) analiza cómo se ha tratado el tema de la música en la publicidad, y señala que un punto en común de estos estudios es dejar en claro que “la música es un elemento importante a la hora de realizar publicidad audiovisual, pero no se trata de un integrante básico”.

Las posturas al respecto, sin embargo, tienden a diverger en el camino. Mientras algunos postulan que la música tiene un gran poder de persuasión y que, por ende, es un complemento ideal en la publicidad, hay otros que sostienen que simplemente este poder persuasivo no es tal y que sólo sirve como ornamento pero no es parte del mensaje publicitario propiamente tal.

A mí modo de ver, la música es un excelente complemento al mensaje publicitario. Destaca o potencia ciertos aspectos de éste y, a diferencia de la imagen o texto -que tienden a apelar a la razón-, lo notable es que la música llega al público mediante la emoción, es decir, refuerza o atenúa el sentimiento que subyave al mensaje publicitario (momento triste -> música triste; momento alegre -> música alegre), aunque, en último término, lo que a la publicidad le importa es que la música sirva para recordar el producto o marca. Es ahí donde se mide su efectividad.

La pregunta es: ¿lo logra? Sí, con creces. De hecho, me parece que quienes postulan que la música no importa dentro de un mensaje publicitario no han sufrido nunca el flagelo de levantarse una mañana con “aquella” canción de “aquel” spot repitiéndose una y otra vez dentro de sus cabezas y durante todo un día. Y si no han sufrido nunca ese flagelo puede ser porque: 1) son robots; ó bien 2) son anarkistas y viven en una casa okupa que con cuea tiene baño.

Numerosos son los ejemplos que podría citar, ya sea de canciones creadas especialmente para determinado spot o bien canciones ya conocidas que han sido utilizadas por cierta campaña publicitaria (ya sea las originales o esas versiones amorfas que hacen para adaptarlas de modo tal que igual lo asociamos a la canción original, pero sin pagar derechos de autor, ¡qué loquillos!), que se nos han pegado como chicle al cerebro, a tal punto que hoy en día escuchamos la canción y la asociación con la marca y/o producto es casi automática. Y es que al final, en este último caso sobre todo, la utilidad de la música en una campaña publicitaria, me parece, se grafica en una curva, cuyo ascenso está marcado por la popularización del producto y el aumento de las ventas del mismo, hasta llegar a un punto donde la campaña publicitaria comienza a saturarte y ya no quieres saber nada más de ella, que es donde la curva se vuelve descendente (¿alguien quiere escuchar “Here Comes The Rain Again” de los Eurythmics sin querer pegarse un tiro de tanto que la chacrearon en los comerciales de los celulares Claro?).

En realidad, el asunto me da lo mismo respecto a canciones conocidas que no están dentro de mis favoritas (sí, a tí te estoy mirando, “Dressed to Success” de Roxette que en los comerciales de supermercados Líder se encargaron de repetir hasta el hartazgo). Pero no me da lo mismo cuando se trata de música que me gusta, pues evidentemente son canciones que escucho más seguido. En otras palabras, perdónenme tanta grosería, pero ¿HASTA CUÁNDO ME CAGAN CANCIONES QUE ME GUSTAN ESTOS PUBLICISTAS Y LA CONCHETUMARE? Lo pregunto, chiquillos, porque se me ocurrió escribir esto cuando me dí cuenta que gracias a los tallarines Talliani, ya no puedo escuchar la Cello Suite Nº1 de J.S. Bach sin pensar ¡EN FIDEOS!

Bueno, no seamos tan injustos tampoco. Hay canciones que ni siquiera conocía y que ahora me gustan gracias a que las escuché en un comercial (a tí te estoy mirando, Lily Allen, en los comerciales de Jumbo).

Supongo que a uds. también les habrá pasado lo mismo con alguna canción que les gusta. O al revés, alguna canción que les disgusta y que -gracias a la magia de la publicidad-, la escuchamos todo el día en la tele o en la radio, lo cual hace que la odiemos aún más (sí, a tí te estoy mirando, comercial de Fa-Fanta Frutilla).

Lejos estamos de que se termine este crimen contra la humanidad (?). Por el momento, sólo nos queda intentar conservar la sanidad mental mediante cosas tan útiles como desahogarse en un blog. Así que cuéntenme uds. también qué canciones utilizadas en publicidad los han “marcado” de alguna manera, ya sea negativa o positivamente, y qué opinan de eso. Que yo sepa, nadie se ha muerto por comentar en un blog.

Para terminar: CHARÁAAAAN!!! Les hice un playlist con canciones utilizadas por publicidad más o menos reciente. Si ud. recuerda alguna otra canción emblemática, hágamelo saber, pues yo craneé harto rato (con la ayuda de Twitter y Google, of course) y no recordé más!

  1. Eurythmics – Here Comes the Rain Again (Claro)
  2. Jorge Drexler – Me Haces Bien (Superpollo)
  3. New Radicals – You Get What You Give (Movistar)
  4. Katrina and the Waves – Walking on Sunshine (Movistar)
  5. Billie Myers – Kiss the Rain (Entel)
  6. Train – Hey Soul Sister (Movistar)
  7. Bobby McFerrin – Don’t Worry, Be Happy (Huggies)
  8. Yolanda Be Cool – We No Speak Americano (Fanta Frutilla)
  9. The Killers – Mr. Brightside (Pantene)
  10. Lily Allen – The Fear (Jumbo)
  11. Roxette – Dressed for Success (Lider)
  12. The Klaxons – Golden Skans (Garnier Fructis)

Póngale play!

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7 responses to “Del amor al odio (y viceversa): la música en publicidad.

  • Sushi

    Esto si que es publicidad posmoderna, Movistar fomentando el POWER TO THE PEOPLE, transmitir magistralmente el significado de ilusión de empoderamiento.

  • panxodj

    Con la de New Radicals me acuerdo más de Sabado por la Noche de MEGA cuando lo hacía el pollo valdivia….

    el caso de TRAIN, llega al punto de convertirse en tortura en los comerciales mas recientes, ya que no se usa la cancioncita como tal… me emputeció en particular el spot con el que Movistar promocionaba la señal HD del CDF… UN ESTADIO CANTANDO “Hey Soulsister”?? Ahueonamiento maximo y tortura auditiva…. sobre todo en un país de flaites que hablan como si estuvieran cantando en el estadio….

    buen post a todo esto!!!
    saludos!

  • 3s

    Lo malo es que llega un punto en que se te olvida que mierda sentías con la canción antes, y se desvanece el recuerdo , las conexiones sinápticas se reasocian en el logo de la compañia o cosa promocionada. Un crimen, un asesinato.

    El comercial de Coca Cola es muy mierda, ese en que habla de que cada 1 tanque se hacen tantos peluches. La canción sin embargo es pegajosa. Eso hace la múscia lo mismo que en ese comercial hacen esas estadísticas weonas, bajar tus defensas. Como en inception , meter una idea dentro de tí. Es una violación la weá.Lo otro interesante e insultante en las mujeres es (paradójicamente) como las halagan en los comerciales dirigidos a ustedes.

    La música para convencer siempre ha existido. O sea, algo que es fin en si mismo, que vale por si mismo a la vez puede tener su fin en otra cosa, puede pasar a ser una herramienta. Eso hace que valga menos en si misma? No lo sé. Yo creo que si.

    Pd : Arturo Freeeeeeeeei Bolivaaaaaaaaaaaaaaaaaar ♫♪♪♫1 Uno como usté ♫♪

  • Patricio Estrella

    Bueno yo ya ni pesco la caja idiota así que los últimos comerciales ni los he cachao así que por ende no me han chacreado ninguna canción , de hecho te sugiero esa práctica Fran , es lo más sano:)
    Pero la memoria colectiva da para mucho y te nombro algunas faltantes:’I Want To Break Free’ de Queen de Firestone, old school, igual que como olvidar el comercial del café Eco con ‘Here Comes The Sun’ de The Beatles o mas actual el de Direct TV con la versión en español de ‘The Final Countdown’ de Europe…”tengo Direct Tiviiiii” xD
    Saludos 🙂

  • CRYPY

    De la primera wea que tengo memoria es de un comercial de Peugeot con la musica de Robert Palmer – Jhonny and Mary… y el de Adidas con la cancion I’ve hear it from the grape yard… “consiguete una adidas, no te pierdas la oportunidad (8)”

  • Jano

    Ando medio apurado Fran pero no pierdo la oportunidad de comentar tus siempre atinados post, una mierda la música en publicidad. No soporto a los oligofrénicos que tararean esa pegajosa canción de Train, en fin, igual hay canciones que me marcaron hasta el píloro, por sus apariciones en comerciales. La Dolly Parton (L) en Zolben, o la de Queen reseñada más arriba. Eso sí, creo que era de Shell, no Firestone.
    Otra cosa importante es el uso de ciertos acordes que te hacen recordar a cierta canción, pero que no usan la canción completa de puro cagaos que son. Vampirizaron una de MGMT y otra de la Elo en Almacenes París, creo. En fin, voy a pensar más canciones horteras de comerciales, en este momento estoy medio bloqueado, !Saludos!

    • Fran

      jajaja puta Jano, no sé por qué mierda, pero WordPress tiró tu comentario como spam! Y me acabo de dar cuenta, por eso no lo había aprobado antes, sorry!

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