Soulsavers: “Broken” (2009)

 

Tercera entrega del dúo compuesto por los ingleses Rich Martin e Ian Glover y nuevamente con la presencia estelar de Mark Lanegan en las voces, al igual que en su antecesor “It’s Not How Far You Fall, It’s the Way You Land” (2007), Soulsavers mantienen el interés por esa búsqueda constante que los lleva a explorar y mezclar distintos sonidos, lo cual por una parte resulta interesante como idea (que te digan que un grupo mezcla desde rock hasta electrónica, pasando por trip hop y gospel no es algo que uno escuche todos los días), y además en la práctica, ya que si hay algo que caracteriza a Soulsavers es lo bien logrado de su sonido.

La instrumental, calma e inclusive, diría, espiritual “The Seventh Proof” es la encargada de abrir. La sigue la interesante “Death Bells” (donde Lanegan comparte voces con Gibby Haynes, sí, el de los Butthole Surfers), uno de los puntos altos del disco.

Llega  “Unbalanced Pieces”, con las voces a cargo de la dupla Lanegan-Patton. Lamentablemente, la colaboración de Mike Patton en este track es mínima, pues sólo hace segundas voces en el estribillo, quedando Lanegan a cargo de la mayor parte del trabajo vocal. De todas maneras, la canción en sí misma no decepciona. Otra de mis favoritas de este disco.

El disco avanza hacia la sentida “You Will Miss Me When I Burn”, donde comparte voces con Red Ghost, una cantante indie Australiana que volverá a aparecer un par de veces más en el disco. Interesante lo que hicieron con esta canción como single, puesto que el primer CD single que sacaron de este disco es la “versión Soulsavers” de la canción “Sunrise” (original de Mark Lanegan solista, pero que no viene en este disco) cantada por Will Oldham y que además incluye “You Will Miss Me When I Burn”, que es del mismo Will Oldham pero que en la “versión Soulsavers” es cantada por Mark Lanegan y Red Ghost, como había indicado.

Volvemos a “Broken” con “Some Misunderstanding” y “All The Way Down”, ambas con ese toque de gospel que parece fascinar a Soulsavers. Y me agrada, me agrada no sólo la forma en que son capaces de sintetizar estilos tan diversos y hacer que calcen y fluyan como si siempre fueran familiares, sino tambien el impecable trabajo de producción de todo el disco. El juego de la distorsión, pero dentro de un contexto más melódico, donde se pasean por una serie de instrumentos que van desde el cello, los violines, saxo, teclados, piano, guitarras acústicas, guitarras eléctricas, sintetizadores, etc., sin escatimar en recursos, todo mezclado con una maestría tal que te hace sentir que todo está en su justa medida y en su preciso lugar. No hay lugar a excesos, no hay lugar a virtuosismos fútiles, la idea es básicamente aprovechar las bondades de las distintas sonoridades pero manteniendo como sello la simpleza, cosa que se agradece en tiempos donde se confunde calidad con mero virtuosismo técnico.

La canción que sigue, Shadows Falls, es una de mis grandes favoritas de este disco, y donde Lanegan comparte voces con Richard Hawley. Una maravilla. De verdad. Esa armónica y guitarra que le da el toque tejano, pero con esa orquesta que le aporta delicadeza, dentro de un todo que resulta tan… ¿espiritual? No sé cómo definirlo siquiera. Una belleza, de principio a fin. Una de las canciones más largas del disco, pero con esos arreglos tan hermosos los más de seis minutos y medio que dura no aburren, sobre todo porque además de lo que ya he destacado positivamente de la canción, tiene además la ventaja de ir progresando melódicamente, va de menos a más, llegando a un final majestuoso.

“Can’t Catch the Train” (que Lanegan interpretó en su pasada solista por Santiago el 2010) y “Pharaoh’s Chariot” (donde aparece Jason Pierce junto a Lanegan en la voz) prosiguen con la suave línea melódica de las canciones precedentes.

Llega “Praying Ground”, con Red Ghost en la voz principal. También aparecerá en la siguiente, “Rolling Sky”, pero compartiendo voz nuevamente con Lanegan. La melancolía parece quedar atrás, dando paso más hacia la tensión sexual que se produce entre la voz masculina y femenina, acentuada por la música.

Ya hacia el final del disco llega la grandilocuente, intensa y cuasi cinematográfica “Wise Blood” (instrumental), para volver a la oscuridad y densidad que rige la mayor parte del disco, que se mantendrá con “By My Side”, donde vuelve a tomar protagonismo la voz de Red Ghost, para cerrar de manera impecable lo que, a mi parecer, fue uno de los discos más interesantes del 2009.

Tengo entendido que el año pasado estuvieron en tour promocionando este disco y abriendo para otras bandas como Depeche Mode. Habrá que ver cuándo se junta de nuevo el “trío dinámico” a componer, ya que Mark Lanegan está entre los preparativos de lo que sería su séptimo disco solista (y que por acá esperamos con ansias) y la promoción de su tercer disco con Isobell Campbell, “Hawk” (2010), que los tiene en este momento de gira por Europa.

 

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